sábado, 13 de febrero de 2010

# 10. Al futuro en coche, eléctrico.

El 01 de enero de 2010 nuestro país asumía la presidencia de turno de la Unión Europea, gobierno que se extenderá a lo largo de este primer semestre y cuyo programa político gira en torno a cuatro ejes básicos: la aplicación fiel y decidida del Tratado de Lisboa, el impulso a la coordinación de las políticas económicas para favorecer así la salida de la crisis, el refuerzo del papel de la Unión como actor político dentro de la globalización, y la promoción de iniciativas que refuercen y garanticen los derechos de los ciudadanos europeos. 

Como parte de los numerosos actos y de más eventos programados en la agenda, los pasados días 7, 8 y 9 de febrero se celebraba en Kursaal, Palacio de Congresos de San Sebastián, una Reunión Informal de Ministros de la Competitividad, a la que acudieron, junto al comisario europeo de Empresa e Industria, ministros de Bélgica, Francia, Holanda, Hungría, Italia, Lituania, Reino Unido y, por supuesto, España, mientras que el resto de delegaciones enviaron a representantes de menor rango.

El tema del Consejo estuvo centrado en la defensa del importante papel que ha de jugar la ciencia en la recuperación y crecimiento económico, con impulsos decididos a temas como la puesta en marcha definitiva del Espacio Europeo de Investigación, o el desarrollo definitivo del coche eléctrico, y la necesidad de ser Europa quien lo lidere.

Es precisamente este último punto el que atrae nuestra atención por encajar en la línea de nuestro blog y por resultar una apuesta cuanto menos interesante.

Nuestro ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, presentó el green car como una gran oportunidad industrial, económica, medioambiental, energética y tecnológica para Europa. El político asegura que este será bueno para el bolsillo de los ciudadanos y para la renta y el empleo de los países, además de ser un referente en innovación, una ayuda clara en la lucha contra el cambio climático y un atenuante de la dependencia petrolífera de nuestra zona. Defendió la necesidad de que sea Europa el motor de su desarrollo, para lo cual se hace imprescindible el establecimiento de una estrategia común y coordinada entre los países que estén dispuestos a ello con tal de fomentar su fabricación, estimular su demanda entre los usuarios a través de ayudas a la compra o descuentos en la tasa de matriculación, realizar compras públicas, o la creación y armonización de puntos de recarga, factor individualmente importante.

No obstante, también existen inconvenientes que podrían dificultar su desarrollo, que aunque aparentemente sean menores que las ventajas que presenta, podrían pesar de forma considerable, especialmente en el contexto de la demanda. El encarecimiento del precio de los vehículos por la carestía de las baterías de litio, entre 6000 y 16000 € por encima del precio de un modelo convencional, la inexistencia de una red para poder sustituir dichas baterías, compuesta por las que han denominado “electrolineras”, o los límites energéticos frente a las necesidades de recarga que supondría el uso de este tipo de vehículos y que presentan países como el nuestro, pueden convertirse en obstáculos difícilmente combatibles, además de suponer un importante freno a una posible comercialización generalizada.

Sin embargo, importantes voces ajenas al ámbito político, como la del presidente de Iberdrola, defienden y apoyan este proyecto de futuro. Ignacio Sánchez Galán, a pesar de ratificar la actual incapacidad de nuestro sistema eléctrico para asumir con normalidad las el nivel de recarga que supondría la existencia de unos 10 millones de coches eléctricos en nuestro país, garantizó por otro lado que los empresarios del sector están dispuestos a hacer las inversiones necesarios con tal de hacer del proyecto una realidad. Además puntualizó que el vehículo eléctrico puede jugar un papel esencial dentro de la política energética comunitaria, puesto que puede contribuir a alcanzar los objetivos fijados por la Comisión Europea para 2020: reducción de emisiones en un 20%, 20% de generación eléctrica renovable e incremento de la eficiencia en otro 20%.

En definitiva, creemos que es con iniciativas como estas con las que se conseguirá, lenta y progresivamente, ir modificando los parámetros establecidos e impulsar una mejora real de la innegable desastrosa situación medioambiental en la que nos vemos inmersos, con proyectos factibles y no con promesas en papel es como se consiguen los cambios. Pero…

¿Estamos realmente preparados para enfrascarnos en un proyecto de tales magnitudes?
¿Es el mejor momento para hacerlo?¿Es un camino seguro en la huída de la crisis?
¿Es realmente viable el desarrollo de este tipo de vehículos?
¿Veis posibilidades de éxito entre los usuarios?
¿Consideráis que la inversión en innovación y desarrollo de nuevas tecnologías ha de tener un papel protagonista dentro del impulso a la economía, o por el contrario pensáis que en estos momentos tendría que relegarse a un segundo plano?
¿Creéis que se trata de una apuesta segura o un ejemplo más de buena voluntad medioambiental?

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Enlaces
Vídeo de la noticia
Página oficial de la Presidencia Española de la UE
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